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Ana Canalejo

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Cómo llevar qué, The Three of Us

La tienda de Javier De La Fuente o la ‘wishlist’ del armario perfecto

Conocí la tienda de Javier De La Fuente cuando buscaba los zapatos perfectos para mi boda. Es verdad que había pasado mil veces por delante pero no tenía claro si era una tienda vintage o un pequeño atelier. Javier hace zapatos a medida en los que puedes escoger la horma, el tacón, la piel y el color con el que los fabrica. Tiene modelos preciosos como el ‘Isabelito’, nombre con el que bautizó el par que llevaría Isabel Muñoz Rojas en su (archipineada y súper inspiradora) boda. En mi caso elegí finalmente unos Manolos para casarme pero descubrir sus zapatos y el resto de sus creaciones fue todo un hallazgo.

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Los zapatos son, sin duda, las piezas estrella de su tienda. Tiene una línea totalmente a medida en la que  se fabrican modelos personalizados y otra más asequible, en la que puede elegirse la piel y el color (siempre curtidas y teñidas en España).

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Invitadas y novias se ponen en sus manos para dar con el modelo perfecto y buscado. Arriba, un  par de ‘Isabelitos’, icono ya de su taller (los que llevó Isabel fueron color teja pero ahora se pueden pedir en multitud de tonos).

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El modelo de sandalia con lazada nos conquistó. Puedes colocarla en diferentes lugares o incluso quitarla para un efecto más sencillo. La probamos en su versión de tacón más ancho y más fino.

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Pero sus creaciones no se limitan al calzado. Javier comenzó diseñando ropa y actualmente continúa con esta pasión a través de sus tres líneas; DLF, Bespoke (a medida) y Bridal (novias a medida).

Su punto fuerte son los abrigos, con un toque masculino y oversize, cortes muy minimalistas y tejidos de alta calidad. Un combo que permite que sus diseños no pasen de moda y perduren en el tiempo.

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Es difícil encontrar dos modelos iguales porque a Javier le gusta darles un toque personal a cada uno de ellos. Éste me recordó al patronaje de Balenciaga y no pude resistirme a probármelo (incluso con mi ‘barriguita’ resultaba favorecedor).

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Las joyas las firma Marie Laure Chamorel, una diseñadora francesa que crea piezas para Lanvin y además tiene su propia marca. Sus piezas de plata bañadas en oro y montadas a mano vienen directamente de su taller parisino.

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También cuenta con una colección de prendas de punto confeccionadas por una creadora japonesa, que tienen un ‘rollazo’ increíble y nada más tocarlas reconoces el mohair o la alpaca de primera calidad. Sus mantas al estilo ‘Ezcaray’ también resultan irresistibles.

Las carteras siguen la misma filosofía que el resto de la tienda, hechas a mano con pieles de la Toscana y teñidas con tintes vegetales. La idea es que, aunque el proceso de fabricación sea artesanal, el resultado sea completamente contemporáneo. Y a la vista está. 
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Os dejamos con el resto de fotos de la sesión, ¡feliz fin de semana!

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Javier De La Fuente

Calle Santa Teresa, 5
28004 Madrid

 913 196 354

 contacto@javierdelafuente.com

 

 

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Cómo llevar qué, The Three of Us

El vestido de lunares

El estampado más español de todos se presenta este año en versiones menos folclóricas; vestidos de estilo victoriano con cuellos altos y mangas abullonadas, tamaño mínimo, colores suaves que lo convierten en opciones románticas y etéreas o en versión pop con lunares de gran tamaño y colores chillones. En cualquier caso, se aleja de su versión más obvia y se plantea como alternativa a los brillos y el terciopelo esta Navidad.

¿Un añadido? Es la mejor baza para triunfar como invitada (Inés Domecq y su vestido azul de lunares negros…puro amor).

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Patri lleva vestido de María Escoté, bolso de Antonio García y sandalias de Zara. Yo llevo vestido de Massimo Dutti, zapatos de Pura López, estola y bolso de Zara y pendientes antiguos de la tienda Lullaby (Barcelona).

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Gente Cool

Jeanne Damas, el auténtico chic parisino

Me gusta jugar con las tendencias pero, a la hora de verdad, en ese momento en el que me enfrento al armario cada día, lo que prima es la elegancia práctica. Es como cuando ves fotos de tu madre de joven, o de Lady Di, lo que te llama la atención y te gusta son esas gabardinas oversize, ese reloj clásico y esos jerseys de cashmere.

Porque la (verdadera) elegancia siempre es sencilla, el estilo francés será siempre el paradigma del chic, fuera de brillos y colores estridentes, fuera de tejidos sintéticos y zapatos de plástico. Las parisinas siempre estarán del lado del vaquero vintage, el jersey de mohair, los zapatos de bajo perfil pero de buena piel y el bolso icónico.

Y si hay una representante de este estilo, esa es Jenne Damas. Con sus vaqueros de talle alto, sus vestidos hiperfemeninos, sus zapatos de tacón y su rojo de labios, ella tiene la fórmula del auténtico efortless chic.


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Sobre la importancia de saber elegir un vino y de no hacerse selfies en Instagram. De este y otros temas trata su nuevo libro À Paris, donde precisamente ha querido desmontar el mito de que todas las parisinas tengan un gusto similar y afirmar que caben muchas mujeres en el estilo parisienne.

Sí, probablemente sea cierto, pero nosotras nos quedamos con el suyo.

 

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 Fotos vía Pinterest.

Cómo llevar qué, The Three of Us

La blazer de cuadros

Lo que más me gusta del otoño

  • El ‘pumpking latte’ de Starbucks
  • La calle Zurbano llena de hojas secas
  • Lucir el tobillo sin necesidad (aún) de calcetines
  • Ver llover desde el sofá, a través de la cristalera de mi salón.La mantita de borrego con la que me cubro entonces
  • Usar abrigos con camisas, sin jerseys ni mil capas de por medio
  • El cielo de Madrid al atardecer, cuando subes por Argüelles
  • Llevar la chaqueta de mi padre
  • Los cuadros, la pata de gallo y el caqui. Creerme un lord inglés.
  • Escuchar ‘The Autum Leaves’, de Sinatra. Y la versión de Charles Aznavour.
  • Empezar en bucle con todos los melancólicos de la ‘chanson fraçaise’
  • Leer libros tristes; como ‘Las chicas’, ‘Lolita’, o ‘En el café de la juventud perdida’.
  • Acordarme de que tengo que volver a París.
  • Volver a París.

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Patri lleva total look de Zara, boina antigua que compró en el mercado de Fuencarral y pulsera con ‘charms’ de Agata. Yo llevo chaqueta de hombre (vintage), vaqueros premamá de H&M, zapatos de Lolita Blu, camisa de Zara y cesta de La Cestería de Gretel.

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Las primeras ‘it girls’ de la historia (II)

Continuación de Las primeras it girls de la historia (I)

Hubo un tiempo anterior a Chiara Ferragni y Olivia Palermo. Antes incluso que Jane Bikin, Audrey Hepburn o Françoise Hardy. Las primeras revolucionarias de la moda se atrevían a llevar pantalones cuando era objeto de mofa, a lucir transparencias y a renunciar al corsé…

Mata Hari

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Fué uno de los muchos seudónimos de la misteriosa bailarina neerlandesa, que actuaba casi desnuda pero lo tapaba todo cuando se trataba de sus pechos.  Al igual que la bailarina Isadora Duncan, ejercía una gran influencia en la moda. Actuaban descalzas, con ropas sueltas y cubiertas apenas por velos. Ambas contribuirían a la liberación del cuerpo de la mujer, y su renuncia por fin al corsé.

Margaretha Geertruida Zelle (1876-1917)  se vio condenada a morir a los 41 años ante un pelotón de fusilamiento en el castillo de Vincennes, acusada de espía, algo que ella siempre negó. Se dice que mantuvo su coquetería hasta en el momento de morir, en el que vistió con sus mejores galas: traje de dos piezas, blusa escotada, un abrigo azul de capa, guantes y medias. Y en un último momento, cubrió sus cabellos con un sombrero de tres picos. Todo antes de morir fusilada, siempre con gran dignididad: “¡Ramera sí, espía nunca!”-fueron sus palabras. Y sobre su mala reputación ha habido intentos de limpiar su nombre, como la estudiosa Julie Wheelwright, que en su libro Mata Hari y el mito de la mujer en el espionaje afirma que “ se acostó con hombres por dinero, después de que su exmarido se negara a pagar la manutención de su hija, y ella perdiera la custodia”.

Colette

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Una vehemente defensora de todos los placeres corporales, que se mostró interesada por ambos sexos por igual. Colette (1873-1954) probó todos los modos de vida, tras ser engañada por su primer esposo, se inclinó por las mujeres y por la vida en el escenario .En 1909 escribió una novela con su nombre, y se hizo famosa de forma repentina. Volvió a casarse dos veces, la última con un hombre más joven que ella. Todas sus experiencias sexuales y vitales, así como las inquietudes que muchas mujeres no se atrevían a verbalizar, las volcó en sus best seller. Fue pionera en vestir ropa de hombre y actuar semidesnuda en los escenarios.

Se dice que el que el ‘cuello Claudine’ o el que en España conocemos como cuello bebé (redondo y normalmente blanco, que cierra camisas de mujer o niño/a) se debe al personaje de su novela Claudine en la escuela, una chica que cuenta sus aventuras amorosas durante su adolescencia.

*Puedes leer la primera parte en Las primeras it girls de la historia (I)

*Bibliografía:

150 años de moda, Fullman.

Mata Hari, La espía que lo perdió todo, El País.

Mata Hari y el mito de la mujer en el espionaje, de Julie Wheelwright.

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Cómo llevar qué

12 formas de llevar la chaqueta de cuadros

A estas alturas del otoño, está claro que la prenda de la temporada es la omnipresente chaqueta de cuadros. Aunque ya lo intuyéramos el pasado invierno, es cierto que a las calles (Zara  mediante) no ha llegado hasta ahora. Y basta con echar un vistazo a cualquier oficina de féminas para darnos cuenta que será y es el uniforme de batalla del momento. Porque aúna fácilmente lo casual y la formalidad ‘working’ o porque unida a unos vaqueros y a una camisa blanca conforma un uniforma muy recurrente, lo cierto es que se postula como tendencia ganadora.

Para aquellas que quieran sumarse al carro sin sentirse uniformadas, aquí os dejamos 12 formas originales de lucir la prenda más ubicua del momento:

1.Con vaqueros rotos y medias de rejilla por debajo, un toque rebelde para quebrar la esencia formal de la chaqueta.

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2. Con la camiseta de tu grupo de rock favorito y botines ‘glitter’. Este combo te podría acompañar hasta las cañas de un viernes tarde. El bolso de experta fashionista, ya es de 10.

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3. Acompañada de un ‘bucket bag’ o bolso saco. También admitimos la veraniega cesta de mimbre, para darle una segunda vida. Puro ‘chic francés’.

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4. Con botines calcetín de colores chillones aporta una pizca de diversión. Los pendientes ochentenos suman puntos ‘glam’.

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5. Con una gorra de béisbol, recomendado a aquellas que temen que la blazer típica de padre pueda echarle unos años encima.

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6.Con camisa blanca clásica, pañuelo al cuello y cinturón con logo. Toda una declaración de pijerío que funciona gracias al efecto rompedor de los ‘shorts’, apropiadísimos para este ‘veroño’ eterno.

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7. A modo de vestido y, por supuesto, sin medias.  ¿Y qué tal con botas ‘XL’? 
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8. Cómo no, en traje sastre completo. Pero atención a los detalles que hacen de este look lo contrario al aburrimiento: botas con plataforma, bolso flúor y mangas con volumen. Un ejercicio de equilibrismo ‘fashion’.

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9. Con zapatillas blancas y maletín de trabajo, la opción más segura y todoterreno para una larga jornada de trabajo.

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10. Sobre un ‘outfit’ en blanco total, para iluminar los días más grises del otoño y eludir  tonalidades recurrentes de esta época.

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11. Sobre otros cuadros que no sean necesariamente a juego. Y con riñonera, nivel experto.

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12. Acompañando a un vestido lencero, inesperado pero apetecible.

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Fotos vía Pinterest.

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Cómo llevar qué

Por qué nos cautiva el ‘Tea Dress’

Será por los irresistibles ( a pesar de sencillos) looks de Reformation, por la sensualidad hiperfemenina (ya se agradece) de Realisation Par, o porque la fiebre retro no es ya una moda sino una opción estilística permanente y muy sostenible; el vestido estilo años 40 invadió este verano nuestro armario y lo recibimos con los brazos abiertos.

En las antípodas del athleisure, el vinilo o los colores estridentes, la opción de una sofisticación añeja parece de repente apetecible y por qué no, moderna.

Así lo han llevado las reinas de Instagram en la calle.

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Fotos vía Pinterest.

Y aunque parezca veraniego, lo cierto es que con jerseys oversize, con cuello vuelto debajo y con medias de rejilla, su uso puede extenderse hasta el otoño. Aquí tienes opciones de shopping para sumarte a la tendencia.

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1. Vestido de Valentino. 2. Floral, de Ganni. 3.Cerrado al cuello, de Alice & Olivia. tea dress vestidos.002

1. Vestido de Altuzarra. 2.Muy retro, MIU MIU.  3.En terciopelo mostaza, de Altuzarratea dress vestidos.003

1. Midi, de Zara. 2. Con escote bardot, de Uterque. 3.De Realisation Par. 

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The Three of Us

Maxipendientes y minibolsos, la nueva proporción (II)

Como ya hablamos en ‘Maxipendientes y minibolsos‘, los accesorios han invertido su proporción. Se acabó ir a cuestas con el ‘shopping bag’, bolsos se reducen al mínimo aunque crece su complejidad en bordados, pedrería y barroquismo en general. Por otra parte, la sombra de los años 80s sigue siendo alargada y los pendientes han dejado de ser minimalistas y sencillos para transformarse en llamativos, recargados y ‘oversize’.

Hoy, lo hemos puesto en práctica en The Three of Us, y éste es el resultado.
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Pendientes de Suma Cruz y bolso de Uterqüe.

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Patri lleva pendientes de Uterqüe y bolsito de Sfera.

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Pendientes de Junco Jewells, anillo de Bimba y Lola, bolso de Primark.

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Patri lleva pendientes de metacrilato de Lausset y riñonera de Zara. 

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Pendientes de Uterqüe, bolsito de Byville Sevilla.

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Pendientes de Suma Cruz.

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Patri lleva bolso de Malababa y pendientes de Suma Cruz.

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Bolso de Malababa.

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Patri lleva pendientes de Bimba y Lola y cartera de Miu Miu.

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Pendientes artesanales del Zoco de María Luisa (Sevilla). Bolso de Blanco.

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Pendientes de strass y bolso de metacrilato, de Zara.

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El vestido más importante de mi vida (II)

Y por fin vimos el resultado. Tras las últimas pruebas y arreglos para que la falda estuviera perfecta, una semana antes de la fecha de la boda por fin pude llevarme mi vestido a casa.

El 16 de septiembre llegué al Palacio de Villapanés, donde pasaría mi última noche de soltera, junto a mi madre.

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Coloqué algunos objetos en mi habitación, mi agenda de la novia que tanto me había ayudado, las fotos que me acompañaban y, por supuesto, el vestido. Ahí colgado en el portón de la habitación 213 parecía aún más delicado y precioso.

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No quise que fuera blanco del todo, no sé porqué en mi cabeza siempre lo imaginaba plata, así que buscamos el satén fino perlado para el top y la falda que iría debajo del encaje.

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Creo que el vestido se construyó en función de los zapatos, y no al revés. Siempre había soñado con tener los Hangisi, de Manolo Blahnik. Mi padre quiso regalármelos cuando terminé mis estudios pero entonces pensé que quería un regalo más ‘académico’, algo que me diera suerte en mi carrera profesional y le dije, “espera a cuando me case”. Y, aunque el tenía intención de regalármelos, el novio se adelantó en nuestra pedida.

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Lo cierto es que me dolían desde que me los probé… salvo el día de la boda. Como si pisara las nubes, aguanté con ellos hasta el final.

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Desde el principio la idea fue completar el vestido con un velo de mantilla, pero en el último momento, vimos que quitaba protagonismo a la falda. Recordé esa frase de Chanel de ‘antes de salir de casa, quítate uno o dos accesorios’ y decidí llevar simplemente la tiara de la familia del novio. Era espectacular y lucía por sí sola.

La otra joya fueron unos brillantes de mi tía abuela, unidos a unas preciosas perlas y, por supuesto, mi anillo de pedida.

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El  toque final lo ponían estos mitones de tul de Cortana. Mi ramo y el de los pajes fue obra de Leo Campos.

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Del maquillaje se encargó Quino Amador, y del pelo Alvaro Torres
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También se ocuparon de mi madre y mi hermana, que se vistieron conmigo.

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Esta foto de los momentos previos es una de mis favoritas…

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Quería que el pelo me quedara muy natural, como lo llevo yo a diario, incluso pensé en llevarlo suelto con ese efecto ‘sin peinar’ mío, pero Alvaro y Quino me recomendaron darle algo de forma para estar a la altura de la tiara.

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Mi madre iba vestida de Ralph Lauren y mi hermana de Etxart & Panno, pero a eso ya le dedicaré un capítulo en el próximo post de invitadas.

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Recuerdo que no tuve consciencia del tiempo hasta que le pregunté a Sara qué hora era. “La una menos cinco”, me contestó. Faltaban cinco minutos para pasar por el altar. Ahí, en ese momento, me llené de nervios y la emoción. Mi madre y mi hermana fueron a la Iglesia y por fin, mi padre llegó a recogerme…

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Y hasta aquí, sobre mi vestido… El resto de detalles os los contaré en ‘Sobre flores y champagne (II)’…

Feliz semana y feliz fin de septiembre.

(Todas las fotos son de Sara Lobla)

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Cómo llevar qué

Plumas, para qué os quiero

Por su teatralidad, por su dramatismo y por su efecto inmediato. Y es que dicen, que tras épocas de escasez económica la moda se vuelve imaginativa para hacernos soñar de nuevo y evocar tiempos mejores. Sea como fuese, algo hartas del minimalismo y el normcore (necesario en nuestro armario del día a día) le damos la bienvenida a las plumas.

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NEW YORK, NY - SEPTEMBER 10:  Giovanna Battaglia is wearing a red leather skirt seen in the streets of Manhattan during the New York Fashion Week on September 10, 2017 in New York City.  (Photo by Timur Emek/Getty Images)

Y si has tomado nota de cómo las lucen las reinas del street style, te habrás dado cuenta que ya no hay ninguna ninguna referencia al look princesa. Ya no se trata de llevar una falda abollonada de plumas con un cuerpo sencillo, ahora el toque está en los puños, los bajos de los pantalones o los remaches de las faldas. Y además, el resto del look no tiene porqué ser plano, de hecho en Prada las plumas se presentan coronando estampados psicodélicos o geométricos y llenos de colorido.

En tiendas como Zara o Mango aún hay poco material, pero esperemos que vayan tomando nota de la tendencia:

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Sudadera (22,95€), palas de raso (49,95€), mules de tacón con abalorios (59,95€) y pantalones estampados (29,95€). Todo, de Zara. Camiseta con plumas (15,99€), de Pull & Bear. Borsalino (45€), de Bimba y Lola.

Para las que puedan permitirse un capricho, en las webs de lujo multitarea encontramos verdaderos tesoros, en su mayoría firmados por la precursora de la tendencia.

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Bata de satén de Carine Gilson. Falda de cuadros de lana, de Prada. Pendientes de plumas, de Oscar de la Renta. Top de Halfpeny London. Bolso modelo Dionysus, de Gucci.

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Abrigo batín y sandalias, de Prada. Falda de satén, de Miu Miu. Gargantilla de plumas, de Rosantica. Top de Dries Van Noten.

Y tú, ¿te sumarás a la microtendencia de las plumas?

Fotos vía Pinterest.