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noviembre 2017

Cómo llevar qué, The Three of Us

La blazer de cuadros

Lo que más me gusta del otoño

  • El ‘pumpking latte’ de Starbucks
  • La calle Zurbano llena de hojas secas
  • Lucir el tobillo sin necesidad (aún) de calcetines
  • Ver llover desde el sofá, a través de la cristalera de mi salón.La mantita de borrego con la que me cubro entonces
  • Usar abrigos con camisas, sin jerseys ni mil capas de por medio
  • El cielo de Madrid al atardecer, cuando subes por Argüelles
  • Llevar la chaqueta de mi padre
  • Los cuadros, la pata de gallo y el caqui. Creerme un lord inglés.
  • Escuchar ‘The Autum Leaves’, de Sinatra. Y la versión de Charles Aznavour.
  • Empezar en bucle con todos los melancólicos de la ‘chanson fraçaise’
  • Leer libros tristes; como ‘Las chicas’, ‘Lolita’, o ‘En el café de la juventud perdida’.
  • Acordarme de que tengo que volver a París.
  • Volver a París.

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Patri lleva total look de Zara, boina antigua que compró en el mercado de Fuencarral y pulsera con ‘charms’ de Agata. Yo llevo chaqueta de hombre (vintage), vaqueros premamá de H&M, zapatos de Lolita Blu, camisa de Zara y cesta de La Cestería de Gretel.

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Inspiration

Las primeras ‘it girls’ de la historia (II)

Continuación de Las primeras it girls de la historia (I)

Hubo un tiempo anterior a Chiara Ferragni y Olivia Palermo. Antes incluso que Jane Bikin, Audrey Hepburn o Françoise Hardy. Las primeras revolucionarias de la moda se atrevían a llevar pantalones cuando era objeto de mofa, a lucir transparencias y a renunciar al corsé…

Mata Hari

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Fué uno de los muchos seudónimos de la misteriosa bailarina neerlandesa, que actuaba casi desnuda pero lo tapaba todo cuando se trataba de sus pechos.  Al igual que la bailarina Isadora Duncan, ejercía una gran influencia en la moda. Actuaban descalzas, con ropas sueltas y cubiertas apenas por velos. Ambas contribuirían a la liberación del cuerpo de la mujer, y su renuncia por fin al corsé.

Margaretha Geertruida Zelle (1876-1917)  se vio condenada a morir a los 41 años ante un pelotón de fusilamiento en el castillo de Vincennes, acusada de espía, algo que ella siempre negó. Se dice que mantuvo su coquetería hasta en el momento de morir, en el que vistió con sus mejores galas: traje de dos piezas, blusa escotada, un abrigo azul de capa, guantes y medias. Y en un último momento, cubrió sus cabellos con un sombrero de tres picos. Todo antes de morir fusilada, siempre con gran dignididad: “¡Ramera sí, espía nunca!”-fueron sus palabras. Y sobre su mala reputación ha habido intentos de limpiar su nombre, como la estudiosa Julie Wheelwright, que en su libro Mata Hari y el mito de la mujer en el espionaje afirma que “ se acostó con hombres por dinero, después de que su exmarido se negara a pagar la manutención de su hija, y ella perdiera la custodia”.

Colette

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Una vehemente defensora de todos los placeres corporales, que se mostró interesada por ambos sexos por igual. Colette (1873-1954) probó todos los modos de vida, tras ser engañada por su primer esposo, se inclinó por las mujeres y por la vida en el escenario .En 1909 escribió una novela con su nombre, y se hizo famosa de forma repentina. Volvió a casarse dos veces, la última con un hombre más joven que ella. Todas sus experiencias sexuales y vitales, así como las inquietudes que muchas mujeres no se atrevían a verbalizar, las volcó en sus best seller. Fue pionera en vestir ropa de hombre y actuar semidesnuda en los escenarios.

Se dice que el que el ‘cuello Claudine’ o el que en España conocemos como cuello bebé (redondo y normalmente blanco, que cierra camisas de mujer o niño/a) se debe al personaje de su novela Claudine en la escuela, una chica que cuenta sus aventuras amorosas durante su adolescencia.

*Puedes leer la primera parte en Las primeras it girls de la historia (I)

*Bibliografía:

150 años de moda, Fullman.

Mata Hari, La espía que lo perdió todo, El País.

Mata Hari y el mito de la mujer en el espionaje, de Julie Wheelwright.