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Gente Cool

Jeanne Damas, el auténtico chic parisino

Me gusta jugar con las tendencias pero, a la hora de verdad, en ese momento en el que me enfrento al armario cada día, lo que prima es la elegancia práctica. Es como cuando ves fotos de tu madre de joven, o de Lady Di, lo que te llama la atención y te gusta son esas gabardinas oversize, ese reloj clásico y esos jerseys de cashmere.

Porque la (verdadera) elegancia siempre es sencilla, el estilo francés será siempre el paradigma del chic, fuera de brillos y colores estridentes, fuera de tejidos sintéticos y zapatos de plástico. Las parisinas siempre estarán del lado del vaquero vintage, el jersey de mohair, los zapatos de bajo perfil pero de buena piel y el bolso icónico.

Y si hay una representante de este estilo, esa es Jenne Damas. Con sus vaqueros de talle alto, sus vestidos hiperfemeninos, sus zapatos de tacón y su rojo de labios, ella tiene la fórmula del auténtico efortless chic.


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Sobre la importancia de saber elegir un vino y de no hacerse selfies en Instagram. De este y otros temas trata su nuevo libro À Paris, donde precisamente ha querido desmontar el mito de que todas las parisinas tengan un gusto similar y afirmar que caben muchas mujeres en el estilo parisienne.

Sí, probablemente sea cierto, pero nosotras nos quedamos con el suyo.

 

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 Fotos vía Pinterest.

Cómo llevar qué, The Three of Us

La blazer de cuadros

Lo que más me gusta del otoño

  • El ‘pumpking latte’ de Starbucks
  • La calle Zurbano llena de hojas secas
  • Lucir el tobillo sin necesidad (aún) de calcetines
  • Ver llover desde el sofá, a través de la cristalera de mi salón.La mantita de borrego con la que me cubro entonces
  • Usar abrigos con camisas, sin jerseys ni mil capas de por medio
  • El cielo de Madrid al atardecer, cuando subes por Argüelles
  • Llevar la chaqueta de mi padre
  • Los cuadros, la pata de gallo y el caqui. Creerme un lord inglés.
  • Escuchar ‘The Autum Leaves’, de Sinatra. Y la versión de Charles Aznavour.
  • Empezar en bucle con todos los melancólicos de la ‘chanson fraçaise’
  • Leer libros tristes; como ‘Las chicas’, ‘Lolita’, o ‘En el café de la juventud perdida’.
  • Acordarme de que tengo que volver a París.
  • Volver a París.

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Patri lleva total look de Zara, boina antigua que compró en el mercado de Fuencarral y pulsera con ‘charms’ de Agata. Yo llevo chaqueta de hombre (vintage), vaqueros premamá de H&M, zapatos de Lolita Blu, camisa de Zara y cesta de La Cestería de Gretel.

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Las primeras ‘it girls’ de la historia (II)

Continuación de Las primeras it girls de la historia (I)

Hubo un tiempo anterior a Chiara Ferragni y Olivia Palermo. Antes incluso que Jane Bikin, Audrey Hepburn o Françoise Hardy. Las primeras revolucionarias de la moda se atrevían a llevar pantalones cuando era objeto de mofa, a lucir transparencias y a renunciar al corsé…

Mata Hari

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Fué uno de los muchos seudónimos de la misteriosa bailarina neerlandesa, que actuaba casi desnuda pero lo tapaba todo cuando se trataba de sus pechos.  Al igual que la bailarina Isadora Duncan, ejercía una gran influencia en la moda. Actuaban descalzas, con ropas sueltas y cubiertas apenas por velos. Ambas contribuirían a la liberación del cuerpo de la mujer, y su renuncia por fin al corsé.

Margaretha Geertruida Zelle (1876-1917)  se vio condenada a morir a los 41 años ante un pelotón de fusilamiento en el castillo de Vincennes, acusada de espía, algo que ella siempre negó. Se dice que mantuvo su coquetería hasta en el momento de morir, en el que vistió con sus mejores galas: traje de dos piezas, blusa escotada, un abrigo azul de capa, guantes y medias. Y en un último momento, cubrió sus cabellos con un sombrero de tres picos. Todo antes de morir fusilada, siempre con gran dignididad: “¡Ramera sí, espía nunca!”-fueron sus palabras. Y sobre su mala reputación ha habido intentos de limpiar su nombre, como la estudiosa Julie Wheelwright, que en su libro Mata Hari y el mito de la mujer en el espionaje afirma que “ se acostó con hombres por dinero, después de que su exmarido se negara a pagar la manutención de su hija, y ella perdiera la custodia”.

Colette

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Una vehemente defensora de todos los placeres corporales, que se mostró interesada por ambos sexos por igual. Colette (1873-1954) probó todos los modos de vida, tras ser engañada por su primer esposo, se inclinó por las mujeres y por la vida en el escenario .En 1909 escribió una novela con su nombre, y se hizo famosa de forma repentina. Volvió a casarse dos veces, la última con un hombre más joven que ella. Todas sus experiencias sexuales y vitales, así como las inquietudes que muchas mujeres no se atrevían a verbalizar, las volcó en sus best seller. Fue pionera en vestir ropa de hombre y actuar semidesnuda en los escenarios.

Se dice que el que el ‘cuello Claudine’ o el que en España conocemos como cuello bebé (redondo y normalmente blanco, que cierra camisas de mujer o niño/a) se debe al personaje de su novela Claudine en la escuela, una chica que cuenta sus aventuras amorosas durante su adolescencia.

*Puedes leer la primera parte en Las primeras it girls de la historia (I)

*Bibliografía:

150 años de moda, Fullman.

Mata Hari, La espía que lo perdió todo, El País.

Mata Hari y el mito de la mujer en el espionaje, de Julie Wheelwright.

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Cómo llevar qué

12 formas de llevar la chaqueta de cuadros

A estas alturas del otoño, está claro que la prenda de la temporada es la omnipresente chaqueta de cuadros. Aunque ya lo intuyéramos el pasado invierno, es cierto que a las calles (Zara  mediante) no ha llegado hasta ahora. Y basta con echar un vistazo a cualquier oficina de féminas para darnos cuenta que será y es el uniforme de batalla del momento. Porque aúna fácilmente lo casual y la formalidad ‘working’ o porque unida a unos vaqueros y a una camisa blanca conforma un uniforma muy recurrente, lo cierto es que se postula como tendencia ganadora.

Para aquellas que quieran sumarse al carro sin sentirse uniformadas, aquí os dejamos 12 formas originales de lucir la prenda más ubicua del momento:

1.Con vaqueros rotos y medias de rejilla por debajo, un toque rebelde para quebrar la esencia formal de la chaqueta.

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2. Con la camiseta de tu grupo de rock favorito y botines ‘glitter’. Este combo te podría acompañar hasta las cañas de un viernes tarde. El bolso de experta fashionista, ya es de 10.

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3. Acompañada de un ‘bucket bag’ o bolso saco. También admitimos la veraniega cesta de mimbre, para darle una segunda vida. Puro ‘chic francés’.

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4. Con botines calcetín de colores chillones aporta una pizca de diversión. Los pendientes ochentenos suman puntos ‘glam’.

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5. Con una gorra de béisbol, recomendado a aquellas que temen que la blazer típica de padre pueda echarle unos años encima.

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6.Con camisa blanca clásica, pañuelo al cuello y cinturón con logo. Toda una declaración de pijerío que funciona gracias al efecto rompedor de los ‘shorts’, apropiadísimos para este ‘veroño’ eterno.

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7. A modo de vestido y, por supuesto, sin medias.  ¿Y qué tal con botas ‘XL’? 
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8. Cómo no, en traje sastre completo. Pero atención a los detalles que hacen de este look lo contrario al aburrimiento: botas con plataforma, bolso flúor y mangas con volumen. Un ejercicio de equilibrismo ‘fashion’.

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9. Con zapatillas blancas y maletín de trabajo, la opción más segura y todoterreno para una larga jornada de trabajo.

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10. Sobre un ‘outfit’ en blanco total, para iluminar los días más grises del otoño y eludir  tonalidades recurrentes de esta época.

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11. Sobre otros cuadros que no sean necesariamente a juego. Y con riñonera, nivel experto.

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12. Acompañando a un vestido lencero, inesperado pero apetecible.

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Fotos vía Pinterest.

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Cómo llevar qué

Por qué nos cautiva el ‘Tea Dress’

Será por los irresistibles ( a pesar de sencillos) looks de Reformation, por la sensualidad hiperfemenina (ya se agradece) de Realisation Par, o porque la fiebre retro no es ya una moda sino una opción estilística permanente y muy sostenible; el vestido estilo años 40 invadió este verano nuestro armario y lo recibimos con los brazos abiertos.

En las antípodas del athleisure, el vinilo o los colores estridentes, la opción de una sofisticación añeja parece de repente apetecible y por qué no, moderna.

Así lo han llevado las reinas de Instagram en la calle.

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Fotos vía Pinterest.

Y aunque parezca veraniego, lo cierto es que con jerseys oversize, con cuello vuelto debajo y con medias de rejilla, su uso puede extenderse hasta el otoño. Aquí tienes opciones de shopping para sumarte a la tendencia.

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1. Vestido de Valentino. 2. Floral, de Ganni. 3.Cerrado al cuello, de Alice & Olivia. tea dress vestidos.002

1. Vestido de Altuzarra. 2.Muy retro, MIU MIU.  3.En terciopelo mostaza, de Altuzarratea dress vestidos.003

1. Midi, de Zara. 2. Con escote bardot, de Uterque. 3.De Realisation Par. 

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The Three of Us

Maxipendientes y minibolsos, la nueva proporción (II)

Como ya hablamos en ‘Maxipendientes y minibolsos‘, los accesorios han invertido su proporción. Se acabó ir a cuestas con el ‘shopping bag’, bolsos se reducen al mínimo aunque crece su complejidad en bordados, pedrería y barroquismo en general. Por otra parte, la sombra de los años 80s sigue siendo alargada y los pendientes han dejado de ser minimalistas y sencillos para transformarse en llamativos, recargados y ‘oversize’.

Hoy, lo hemos puesto en práctica en The Three of Us, y éste es el resultado.
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Pendientes de Suma Cruz y bolso de Uterqüe.

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Patri lleva pendientes de Uterqüe y bolsito de Sfera.

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Pendientes de Junco Jewells, anillo de Bimba y Lola, bolso de Primark.

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Patri lleva pendientes de metacrilato de Lausset y riñonera de Zara. 

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Pendientes de Uterqüe, bolsito de Byville Sevilla.

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Pendientes de Suma Cruz.

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Patri lleva bolso de Malababa y pendientes de Suma Cruz.

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Bolso de Malababa.

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Patri lleva pendientes de Bimba y Lola y cartera de Miu Miu.

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Pendientes artesanales del Zoco de María Luisa (Sevilla). Bolso de Blanco.

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Pendientes de strass y bolso de metacrilato, de Zara.

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Inspiration

El vestido más importante de mi vida (II)

Y por fin vimos el resultado. Tras las últimas pruebas y arreglos para que la falda estuviera perfecta, una semana antes de la fecha de la boda por fin pude llevarme mi vestido a casa.

El 16 de septiembre llegué al Palacio de Villapanés, donde pasaría mi última noche de soltera, junto a mi madre.

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Coloqué algunos objetos en mi habitación, mi agenda de la novia que tanto me había ayudado, las fotos que me acompañaban y, por supuesto, el vestido. Ahí colgado en el portón de la habitación 213 parecía aún más delicado y precioso.

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No quise que fuera blanco del todo, no sé porqué en mi cabeza siempre lo imaginaba plata, así que buscamos el satén fino perlado para el top y la falda que iría debajo del encaje.

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Creo que el vestido se construyó en función de los zapatos, y no al revés. Siempre había soñado con tener los Hangisi, de Manolo Blahnik. Mi padre quiso regalármelos cuando terminé mis estudios pero entonces pensé que quería un regalo más ‘académico’, algo que me diera suerte en mi carrera profesional y le dije, “espera a cuando me case”. Y, aunque el tenía intención de regalármelos, el novio se adelantó en nuestra pedida.

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Lo cierto es que me dolían desde que me los probé… salvo el día de la boda. Como si pisara las nubes, aguanté con ellos hasta el final.

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Desde el principio la idea fue completar el vestido con un velo de mantilla, pero en el último momento, vimos que quitaba protagonismo a la falda. Recordé esa frase de Chanel de ‘antes de salir de casa, quítate uno o dos accesorios’ y decidí llevar simplemente la tiara de la familia del novio. Era espectacular y lucía por sí sola.

La otra joya fueron unos brillantes de mi tía abuela, unidos a unas preciosas perlas y, por supuesto, mi anillo de pedida.

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El  toque final lo ponían estos mitones de tul de Cortana. Mi ramo y el de los pajes fue obra de Leo Campos.

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Del maquillaje se encargó Quino Amador, y del pelo Alvaro Torres
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También se ocuparon de mi madre y mi hermana, que se vistieron conmigo.

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Esta foto de los momentos previos es una de mis favoritas…

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Quería que el pelo me quedara muy natural, como lo llevo yo a diario, incluso pensé en llevarlo suelto con ese efecto ‘sin peinar’ mío, pero Alvaro y Quino me recomendaron darle algo de forma para estar a la altura de la tiara.

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Mi madre iba vestida de Ralph Lauren y mi hermana de Etxart & Panno, pero a eso ya le dedicaré un capítulo en el próximo post de invitadas.

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Recuerdo que no tuve consciencia del tiempo hasta que le pregunté a Sara qué hora era. “La una menos cinco”, me contestó. Faltaban cinco minutos para pasar por el altar. Ahí, en ese momento, me llené de nervios y la emoción. Mi madre y mi hermana fueron a la Iglesia y por fin, mi padre llegó a recogerme…

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Y hasta aquí, sobre mi vestido… El resto de detalles os los contaré en ‘Sobre flores y champagne (II)’…

Feliz semana y feliz fin de septiembre.

(Todas las fotos son de Sara Lobla)

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Cómo llevar qué

Plumas, para qué os quiero

Por su teatralidad, por su dramatismo y por su efecto inmediato. Y es que dicen, que tras épocas de escasez económica la moda se vuelve imaginativa para hacernos soñar de nuevo y evocar tiempos mejores. Sea como fuese, algo hartas del minimalismo y el normcore (necesario en nuestro armario del día a día) le damos la bienvenida a las plumas.

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NEW YORK, NY - SEPTEMBER 10:  Giovanna Battaglia is wearing a red leather skirt seen in the streets of Manhattan during the New York Fashion Week on September 10, 2017 in New York City.  (Photo by Timur Emek/Getty Images)

Y si has tomado nota de cómo las lucen las reinas del street style, te habrás dado cuenta que ya no hay ninguna ninguna referencia al look princesa. Ya no se trata de llevar una falda abollonada de plumas con un cuerpo sencillo, ahora el toque está en los puños, los bajos de los pantalones o los remaches de las faldas. Y además, el resto del look no tiene porqué ser plano, de hecho en Prada las plumas se presentan coronando estampados psicodélicos o geométricos y llenos de colorido.

En tiendas como Zara o Mango aún hay poco material, pero esperemos que vayan tomando nota de la tendencia:

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Sudadera (22,95€), palas de raso (49,95€), mules de tacón con abalorios (59,95€) y pantalones estampados (29,95€). Todo, de Zara. Camiseta con plumas (15,99€), de Pull & Bear. Borsalino (45€), de Bimba y Lola.

Para las que puedan permitirse un capricho, en las webs de lujo multitarea encontramos verdaderos tesoros, en su mayoría firmados por la precursora de la tendencia.

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Bata de satén de Carine Gilson. Falda de cuadros de lana, de Prada. Pendientes de plumas, de Oscar de la Renta. Top de Halfpeny London. Bolso modelo Dionysus, de Gucci.

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Abrigo batín y sandalias, de Prada. Falda de satén, de Miu Miu. Gargantilla de plumas, de Rosantica. Top de Dries Van Noten.

Y tú, ¿te sumarás a la microtendencia de las plumas?

Fotos vía Pinterest.

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Inspiration

El vestido más importante de mi vida (I)

Hace ahora un año estaba inmersa en mi particular cuenta atrás… Esos días interminables, de alarmas a cada hora, post its en mi maltratada agenda y pruebas con regusto a champán y rosas (manicura, tarjetones, flores y más flores…). Y ahora, doce meses después, tras haberlo vivido, reposado, compartido primero y en primera persona con todos los que había a mi alrededor, me apetece muchísimo compartirlo ‘con el mundo’.

Y como éste es un blog de moda y de cosas bonitas, hablaremos principalmente de lo inevitable;   el vestido, el secreto mejor guardado de la novia. El  más sencillo del mundo, y a la vez, el que más tiempo me costó y más trocitos de mí me llevó.

IMG_5437Para empezar, me resulta imposible encuadrarme en un solo registro. “Yo no me adscribo a ninguna tribu urbana” dice Alvaro con retintín cuando me imita. Pero es verdad, el batiburrillo de ideas que azotaban mi cabeza iban desde el  minimalismo  de Carolyn Bessete o el clasicismo de los vestidos de Alta Costura de Chanel (esos hombros estructurados, el tweed, las perlas) a la tendencia australiana del encaje en clave boho que a la vez conectaba de maravilla con mis raíces sevillanas. En esta vorágine de ideas me sumía cada sábado por la mañana, intentando sacar algo en claro.

De repente un día, entre las miles de revistas, encontré una foto de un modelo de Chus Basaldúa, de sencilla camisa y falda de plumas y sentí un flechazo total.

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Sin pensarlo, pedí cita (el taller estaba en mi misma calle y eso lo consideré una señal) y esa semana me enfundé en el conjunto… pero surgieron las dudas. ¿En serio voy a vestir plumas en pleno Septiembre en Sevilla? Desde luego, no era la mejor de las ideas. ¿Posponer la boda a invierno? Ana se te está yendo la cabeza… Lo descarté, al igual que un modelo similar que encontré en Pronovias. Anoté mentalmente para consolarme: “Esto te quedará mejor con más solera, dentro de 20 años, para tus bodas de plata” Y así, guardé algo decepcionada mi primer recorte nupcial en mi cajita de inspiraciones.

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Tras este primer round y convencida por mis amigas de Madrid que querían una boda con folclore andaluz,  comencé a trabajar en la idea del encaje. Quería quitarle la parte más tradicional, imaginaba algo muy romántico, ajustado, un look años 40 sofisticado…

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También veía que había una tendencia (recomiendo la web The Lane) del encaje en un estilo más bohemio pero muy romántico y apetecible. ¿Podía encajar?

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Comencé a enviarle toda esta inspiración a Maruca, del taller Etoile. Una amiga en común me puso en contacto con ella y desde el principio conté con ella para la realización de mi vestido. Maruca, a parte de gusto innato, tiene paciencia infinita y aguantó mis vaivenes de muros de inspiración, retales, fotos y demás.

Con esto, comenzamos a buscar los encajes en Jose María Ruiz y a definir un poco la línea.

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La cosa estaba empezando a tomar forma así que le pedí a mi madre que viniera a Madrid a ayudarme a elegir la tela definitiva. Decidí que  sería bueno probarme algún vestido ya confeccionado de encaje y aquí fue cuando vino la sorpresa.

No me gustaba en absoluto lo que veia en el espejo. Supongo que los encajes que me probaba no eran tan delicados como los que pensaba escoger, pero desde luego, ésa del reflejo no era yo. O al menos no en mi mejor momento. Quizás estos vestidos se vuelven elegantes en modelos espigadísimas o en princesas, pero en mí no tenían sentido alguno. La idea creativa en la que habíamos trabajado se iba al traste.

Entonces recordé un vestido de Delphine Manivet que me había probado al comienzo, en Love is in the Air. A pesar de que me parecía ideal, lo había descartado porque me parecía más apropiado para una boda en el campo o en la playa que para una misa tradicional en Los Gitanos. En cualquier caso, llevé a mi madre a que lo viera.

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Cuando me lo vio puesto, dijo las palabras mágicas que toda novia espera que se materialicen en la búsqueda del vestido: “Ana, esa eres tú”.  Y sí, tenía toda la razón. Sin embargo, la idea de llevar algo prêt à porter que ya habían llevado o elegido otras personas para su día especial no terminaba de convencerme. De nuevo, salí de allí llena de dudas.

A la mañana siguiente, con todo este caos, nos presentamos en el taller de Maruca y le contamos la situación, las dudas con el encaje, lo bonito que era aquel vestido tan sencillo, lo que me gustaba el lencero pero también las faldas importantes… y por fin, después de horas dandole vueltas, vimos la luz.

Trabajaríamos en un vestido a medida, siguiendo la idea de top lencero y falda, pero haríamos un top más comedido para una ceremonia religiosa y una  falda  con más protagonismo; encaje y drapeado para aunar así todos los elementos que me gustaban. De repente, todo encajaba. Todas las piezas del puzzle se juntaban. Yo siempre he llevado faldas especiales (brocadas, de encaje) con cuerpos súper sencillos, incluso camisetas de algodón, para eventos señalados. Siempre ha sido uno de mis combos favoritos. Así que la idea era 100% yo pero unía todas esas referencias que estaban en mi cabeza.

El complemento final sería la tiara antigua de la familia del novio y una mantilla… Pero aquí también habría sorpresas. Aunque eso ya lo contaré, el caso es que teníamos por donde empezar.

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Las fotos son de Ana Encabo, los bocetos y moodboards son propios.

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Cómo llevar qué

Practica el arte del ‘layering’

Llega el otoño (aunque solo sea en las revistas de moda) y no paramos de ver looks construidos a base de superposiciones. No sabemos si será por nuestra ansia de llevar todas las tendencias del momento o por querer dar una vuelta de tuerca a los estilismos más anodinos. Sea como fuere, combinar el ‘capa sobre capa’ resulta un buen antídoto contra el frío y conlleva algunas reglas, aunque a priori parezca que todo vale.

Tomemos nota de las reinas del street style:

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Una de las composiciones más vistas en la última temporada es la de jersey de cuello vuelto o camiseta + vestido lencero. Una buena forma de quitarle peso nocturno al vestido y actualizar esta prenda tan noventera.

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La superheroína de la primavera fue la camisa deconstruida, masculina, oversize... Jenna Lyons la lleva hasta el nuevo nivel colocando una sobre otra.

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Máxima dificultad pero con un resultado muy apetecible. Esta superposición requiere un conocimiento del propio cuerpo, una figura estilizada y mezclar con avidez texturas (denim y tul, en la foto).

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El top sobre camisa se completa aquí con cinturón y abrigo estratégicamente colocado sobre los hombros. Lista para la foto.

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El total look denim (impulsado por Maria Grazia Chiuri en Dior) es una tendencia al alza. Con abrigo marinero resulta un combo clásico y muy apetecible. El toque moderno lo dan los salones blancos.